El poder de la confianza y la verdad

Image
headshot photo of Gary H. Gibbons, M.D., Director National Heart, Lung, and Blood Institute, and Eliseo J. Pérez-Stable, M.D., Director National Institute on Minority Health and Health Disparities

 

Dr. Gary H. Gibbons, Director del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (National Heart, Lung, Blood Institute, o NHLBI, por sus siglas en inglés)

Dr. Eliseo J. Pérez-Stable, Director del Instituto Nacional de la Salud de las Minorías y Disparidades de Salud (National Institute on Minority Health and Health Disparities o NIMHD, por sus siglas en inglés)

17 de noviembre de 2020

Image
headshot photo of Gary H. Gibbons, M.D., Director National Heart, Lung, and Blood Institute, and Eliseo J. Pérez-Stable, M.D., Director National Institute on Minority Health and Health Disparities

Obtener y compartir datos verídicos sobre el COVID-19 y confiar en la ciencia puede ayudar a disminuir la carga de las comunidades minoritarias azotadas por la pandemia.

El COVID-19 se ha llevado la vida de más de 230,000 personas en los Estados Unidos, y el número de muertes sigue en aumento a un ritmo de unas 1,000 personas por día. Sin embargo, sabemos que las familias y las comunidades no cuentan sus pérdidas en miles o cientos; las cuentan una por una: un padre, un maestro, una hermana, un amigo, una enfermera, un hijo, un líder de la tribu, o un miembro de la Iglesia, y estas pérdidas duelen.

Algunas comunidades sienten el impacto del COVID-19 más que otras. Los latinos, junto con los afroamericanos y los indios americanos, representan más de la mitad de todos los casos relacionados con el COVID, a pesar de representar solo un tercio de la población del país. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC, por sus siglas en inglés), estos grupos requieren hospitalización a una tasa aproximadamente cinco veces mayor que las personas blancas. Esto se debe a la gravedad de sus enfermedades o a la falta de acceso adecuado a la atención médica. Además, los índices de mortalidad reflejan que los latinos y los indios americanos mueren a una tasa 1.5 veces más alta que los blancos; y los afroamericanos, 2.4 veces más.

Como científicos y colegas de los Institutos Nacionales de Salud (National Institutes of Health, o NIH, por sus siglas en inglés) con más de 60 años de experiencia combinada en investigación sobre disparidades en la salud, no nos sorprenden estas estadísticas desalentadoras. Pero también sentimos profundamente estos terribles números: representan nuestros amigos, nuestra familia y nuestros seres queridos, ya que nuestras raíces están en estas mismas comunidades; en los vecindarios afroamericanos de Filadelfia y en la diáspora de inmigrantes cubanos de Miami.

El COVID-19, la nueva enfermedad causada por el coronavirus SARS-CoV-2, simplemente ha revelado las disparidades de salud que han afectado durante mucho tiempo a comunidades desatendidas como las nuestras. Sabemos, por ejemplo, que la obesidad, la diabetes, y las enfermedades del corazón son más frecuentes entre poblaciones minoritarias. Sin embargo, si una persona tiene una de estas condiciones y contrae el COVID-19, corre un riesgo mucho mayor de presentar complicaciones graves y de fallecer.

Pero la biología y el comportamiento individual son solo parte del panorama. El lugar de trabajo, el acceso a una atención médica de calidad, la alimentación y otras condiciones socioeconómicas también generan disparidades en la salud.

Mientras luchamos con los efectos de estas desigualdades de salud en nuestra vida diaria, podemos tomar medidas simples para ayudar a prevenir la propagación inmediata de esta enfermedad, comenzando por usar tapabocas, lavarnos las manos y mantener una distancia física de seis pies de las demás personas. Pero eso no será suficiente para poner fin a la pandemia en las comunidades minoritarias.

Como líderes de dos agencias de investigación de salud pública, sabemos que no podemos simplemente plantear soluciones desde Washington, D.C. También debemos trabajar con quienes sean más confiables, respetados y cercanos a las comunidades más afectadas. A través de esfuerzos locales conjuntos, creemos que podemos garantizar que la información más precisa y certera llegue a estas comunidades, y que estas estén informadas e incluidas en diversos estudios de investigación. Estos estudios son esenciales para desarrollar vacunas y tratamientos seguros y eficaces para todos. Es por eso que los NIH han otorgado $12 millones para apoyar a los equipos en 11 estados con el objetivo de establecer la Alianza de Participación Comunitaria (Community Engagement Alliance, o CEAL, por sus siglas en inglés) contra las disparidades del COVID-19.

Esta Alianza ya ha reunido a organizaciones comunitarias y religiosas, médicos, pacientes, investigadores, defensores de la comunidad e instituciones educativas que apoyan a las minorías. Durante semanas, desde Sacramento, California, hasta Jackson, Mississippi, hemos estado escuchando con atención las preocupaciones, miedos, preguntas e ideas muy concretas. Nuestra esperanza es que, al trabajar juntos, encontraremos formas de superar el COVID-19 de una manera que tenga en cuenta la historia, las diferencias culturales y los aportes y necesidades únicos de las personas más afectadas por este virus.   

¿Cómo lo hacemos? En principio, ofrecemos información confiable y fácil de entender basada en la ciencia, disipamos mitos y explicamos la importancia de la investigación científica. La CEAL está trabajando con miembros de confianza y líderes en comunidades como la suya para garantizar el acceso a información que se puede compartir en reuniones virtuales, infografícas, videos animados y de muchas otras formas, como publicaciones en redes sociales.

Es importante destacar que también fomentaremos la participación en estudios de investigación diseñados para erradicar el COVID-19 en comunidades de alto riesgo. Esto se hace porque los ensayos clínicos, la parte fundamental del proceso científico, muestran si los nuevos medicamentos y las vacunas son eficaces para proteger las personas contra una enfermedad. Cuando se aprueba un medicamento y su médico se lo receta, usted no está equivocado al preguntarse si dicho medicamento se ha estudiado, y si se ha demostrado que funciona, especialmente si se ha demostrado que funciona para personas como usted.

Por eso es tan importante que los estudios de investigación incluyan a personas de todas las razas, géneros, edades, clases socioeconómicas y demás. Simplemente necesitamos saber quién tendría mayores probabilidades de beneficiarse de un tratamiento determinado. En otras palabras, no podemos desarrollar medicamentos y vacunas eficaces para superar el COVID-19 en las comunidades minoritarias sin la participación activa de las personas que allí viven.

Creemos firmemente que, cuando se realiza de manera correcta, la investigación científica inclusiva conduce a soluciones que nos llevan donde debemos estar. Ya contamos con reglamentaciones para garantizar que no se repitan los errores históricos, y que se apliquen las normas de seguridad y ética. La Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, o FDA, por sus siglas en inglés), las juntas de revisión y los paneles de expertos de los NIH; de hecho, cada institución o compañía realizando investigación médica, revisan rigurosamente cada fase de un ensayo clínico, desde antes de comenzar hasta después de finalizar. Estas juntas de revisión incluyen no solo científicos, médicos y expertos, sino también defensores de la comunidad que vigilan el proceso.

Si bien estos factores son fundamentales para poner fin a esta emergencia de salud pública, debemos mantener nuestros ojos en un objetivo aún mayor: una nación sin las perturbadoras desigualdades de salud que comprometen la salud de toda nuestra sociedad. Como médicos que hemos atendido a innumerables pacientes de minorías raciales y étnicas, mentores que hemos apoyado grupos subrepresentados, y miembros de comunidades donde cada uno le enseña al otro, entendemos completamente el poder de la comunidad para marcar la diferencia en la larga lucha contra este problema que podremos superar.

Creemos firmemente que si transitamos juntos este viaje y compartimos información sólida, derrotando la desinformación, comportándonos como ciudadanos responsables y generando confianza en la ciencia, podremos eliminar esta pandemia mortal. Esperamos que cuando eso suceda, podremos embarcarnos en un camino de inclusión que le brinde a todas las personas en Estados Unidos la oportunidad de luchar por tener una vida larga y saludable.

 

Publicado en La Opinion, El Nuevo Georgia, El Tiempo de New Orleans, Periódico Información, Hola Noticias, La Conexión, La Noticia, LatinoPrensa Arizona, La Visión y La Prensa de Houston.